En ocasiones las fuerzas fallan y hay que dejarse llevar, no hay otra. Acomodados o no en nuestras vidas fluye, de vez en cuando, la trágica noción de una existencia al borde del abismo, no propia sino mundial, que a la postre es más nuestra de lo que se cree. Digo de vez en cuando siendo optimista, porque cuánto condiciona este pensamiento nuestras vidas, cuánto engaño nos encamina sin saberlo, cuánto hay de verdad en todo. ¿Somos capaces de delimitarnos, de poner las fronteras en su sitio para que no nos invada la miseria ajena, o para darnos cuenta de hasta dónde llega la propia?
lo que quiero decir es que muchas veces la escusa, falsa o verdadera, que nos brinda el entorno nos hace justificar nuestras propias limitaciones, actuaciones, incluso una vida entera. Eso es mucho.
El MUndo puede que reviente, que estemos al borde de no se qué y puede que pase porque como todo ser en continua evolución necesita transformarse, morir y resucitar. Por eso digo que el Mundo siempre avanza y nosotros como el debemos resucitar, de vez en cuando si es posible, y no olvidar como lo hizimos. Cuando la esperanza y el ánimo no se asienta en nosotros
es porque no hemos entendido y eso no significa el fin de nada sino el principio de algo nuevo que está por venir, si lo intentámos, si lo deseamos, si queremos y podemos. Sería bueno aprender y como consecuencia lleguemos a amar.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
